En efecto… y en cuanto bajé la guardia, sentí cierto
triunfalismo en el ambiente, fui presa de un optimismo sobre mi presente y tuve
una visión de futuro, me vi como una mejor persona, me sentí poderoso e
invulnerable, vino la recaída. Ayer, desde el mediodía, ya había yo celebrado
mi nueva persona, de la manera antigua; dos cervezas, un tequila doble… otro
tequilita en casa de mi suegra… vine a la oficina sin llaves ni ganas, sólo a
calentar el asiento, a esperar la hora feliz de Sanborn’s… y la encontré, sólo
que sin el salvadoreño y con el pinche flaco que destroza canciones, le
pidieron Julio Iglesias, como para que se hiciera pendejo, me encabroné y lo
expresé… creo que dejé de tener un amigo en ese particular Sanborn’s…
entretanto, me empujé la dosis de cuatro cervezas y dos tequilas dobles… no
recuerdo cómo pagué… no tengo un voucher, pero no recuerdo haber tenido dinero
en efectivo… no pérate… creo que tenía como trescientos o cuatrocientos pesos…
tiene sentido… debieron ser como 224 en Sanborn’s y 80 de las quesadillas, con
unos 26 de propina: 330 pesos. Me debieron quedar o 20 ó 70 pesos, dependiendo
de cuanto tenía antes… y que, por supuesto, mi memoria alcohólica y porosa no
permite recordar… pero veamos… tengo conmigo 700, dejé 1500 en casa, lo que nos
da 2200, más 700 que agarró Ari, tenemos 2900… no pude sacar más de 3000,
aunque puede ser que sí lo haya yo hecho… pero no creo… así que están bailando
por ahí 100, más los 20 ó 70 que tenía antes. Creo que, además, Bob agarró para
su lunch del viernes, ya verifiqué y sacaron 85 pesos adicionales, así que
tenemos, sin contar el derrape de la noche, que puedo justificar los 2900 más
85, lo que nos da 2985 pesos, que para 3000 sólo restan 15… lo cual es
compatible con el derrape que tengo medio borroso en la memoria, sólo tengo por
ahí las imágenes de Viruta y Capulina en el televisor, lo cual me hace pensar
que pasé por la pinche Bipo… ahora que lo pienso, hasta cerrado encontré el
Manolito… y si me empujé un especial de 70 varos, y contaba yo con que tenía
aprox 3000 más los 20 ó 70 varos que me sobraban, pues las cuentas, grosso
modo, checan. Ahora que lo pienso, tal vez tenía yo más conmigo antes de
comenzar la farra: si tenía 450, entonces le bajé 224 más 26 de propela, son
250 en Sanborn’s, lo cual me deja con 200… porque ya Bere me había bajado todas
mis monedas, y sí que tenía monedas… en las quesadillas, error la de
chicharrón, riquísima pero con esa especia, que no sé cuál es, pero que me deja
jodido y con el sabor por una semana, hecho mierda, fueron 80 varos, me
deberían quedar 120… pero todavía no estoy del todo seguro que tenía 450, yo
creo que 400 es más correcto… pero no sabría yo dónde dejé los otros cincuenta…
pero en fin, o tenía 120 o tenía 70… sin embargo, sí utilicé la tarjeta en la
Coyoacana, 120 pesitos pagados directo a la tarjeta, y eso lo tengo claro por
la evidencia en mi cartera… en fin… después saqué los 3000, así que debí tener
3120 ó 3070, menos los 2985 pesos con los que contaba en la mañana, recuerda,
los 700 que tengo en la bolsa, más los 1500 que dejé en el pasaporte, más los
700 que agarró Ari, más los 50 de Bob, más los 35 varos que se llevaron para
cargar la tarjeta del metrobús, son 2985… así que 3120 – 2985 son 135, y 3070 –
2985 son 85, y como no tengo voucher de la morada del centauro, es decir, de la
Bipo, creo que pagué el especial en efectivo, y debieron ser 85 el total,
porque para dos especiales, con 135 no alcanza… y pasa por mi mente,
fugazmente, fugaz mente, que no debo ir a la Bipo en un tiempo… pero no sé por
qué… ni sé si eso es medianamente acertado… no tengo idea… aunque salí bien, me
di cuenta que Manolito estaba cerrado, pude llegar a casa, no hubo incidente,
tal vez sólo fue el pinche cansancio… en fin, o me faltan 50 pesos, o me sobran
unos 20… pero creo que el asunto, al menos desde el punto de vista financiero,
no es grave… y me pude levantar por la mañana… no de la mejor manera… incluso,
no tenía yo idea de dónde chingados estaban las llaves ayer por la noche, y
siempre supe que las había dejado en el coche… sólo que no lo supe en la noche,
estaba yo muy bebido y muy cansado y muy encabronado y muy pendejo… no debo de
manejar así carajo… soy un pendejo, un idiota… pero al menos las cuentas están
bien… creo… a menos que haya yo sacado más de 3000 pesos… pero no lo creo… así
como no encontré las llaves, pude llegar a casa, no creo haber hecho destrozos
en la Bipo, creo, con cierto margen de
holgura, que no saqué más de tres mil pesos, punto.
viernes, febrero 20, 2015
En una oficina cualquiera
Parecer
demasiado ocupado es una forma de demencia; una demencia extrovertida
impregnada de temor, y que, en última instancia es tan insufrible como inútil.
viernes, febrero 06, 2015
Confesiones forzadas
El argumento eterno, sobre la inexistencia del alcoholismo y
la evidencia única de casos de personas enamoradas de ponerse hasta la madre,
se adelgaza. Y con ese adelgazamiento, se va mi salud mental. Porque, al final
de cuentas, la sobriedad sólo cuelga del hilo de la esperanza.
Tales son las recompensas, instantáneas y efímeras todas
ellas, de incurrir en la embriaguez, que poco puede competir un esfuerzo de tan
largo alcance, e incierto desenlace, como lo es la sobriedad... en este puto
país.
Sólo ebrio o loco.
La crónica de estos días se ve interrumpida por el velo del
olvido. A cada paso que doy.
No es una forma de vivir; es una forma de alarmar.
La señal de los tiempos; contundentemente nos impide mirar
hacia arriba. Es como estar perdido porque no queremos ver la salida. Atrapados
sin salida por el refugio en el que pretendemos sufrir en libertad.
Soy el gran mentiroso; pero en el fondo de mis más grandes y
perniciosos miedos, mentiras de vida y muerte, está la verdad más oscura de
todas. La verdad sobre mi.
Estoy por conocer la gente más maravillosa del mundo; sólo
tengo que cambiar radicalmente y olvidarme de quién soy.
Tenemos dos problemas en la vida: los que podemos resolver y
los que no podemos. De todo lo demás, nada importa.
Sufro el más grande de todos los aburrimientos: el que surge
de tener nada qué hacer, y no disfrutarlo en absoluto.
Incluso, he dejado de leer; parece que mi pasatiempo
preferido es tomar y después de haberlo hecho, hacerle daño a la gente.
Demasiado simple, pero sin gracia alguna; una situación tonta y muy aburrida.
No puedo creer que a los treinta y seis años, en el punto
culminante de la vida, esté perdido entre el placer fácil y el placer
inmediato. Entre una botella y una mujer dormida.
Todo está permitido en la medida en que la trascendencia de
las demás personas no se vea mortalmente vulnerada.
No tengo excusa; no vengo de una familia de alcohólicos. El
único antecedente es mi enorme afición al placer sencillo e inmediato. Porque
el alcohol visto como sufrimiento, es sólo parte del cuento; la parte
culminante. Existe otra parte que nada tiene que ver con el final; como una
historia distinta. Esa tiene que ver con placer, mucho placer.
jueves, junio 19, 2014
Esto es, al fin, el fin del principio.
El principio de que todos los demás tienen la culpa. El fin de eso. El fin del principio; de ESE principio.
Ver abajo: los alcohólicos altamente funcionales... lo son hasta que dejan ya de ser altamente funcionales... incluso, dejan de ser funcionales. Dejan de funcionar... de plano.
Una revisión profunda de lo expuesto abajo. Así, sin predicado.
Ver abajo: los alcohólicos altamente funcionales... lo son hasta que dejan ya de ser altamente funcionales... incluso, dejan de ser funcionales. Dejan de funcionar... de plano.
Una revisión profunda de lo expuesto abajo. Así, sin predicado.
jueves, noviembre 14, 2013
Debe haber una salida… pero no la encuentro. ¿Una salida? Es
posible que lo que yo necesite no sea una salida; tal vez yo necesito una
entrada… una puerta a otro lugar más que una puerta DESDE este lugar. Lo que
parece más claro, y que realmente no lo es tanto, es que aquí no es un aquí y
allá es ese otro lugar, salida o entrada, que debe estar mejor… aunque si somos
honestos desde lo más profundo de la racionalidad, aquí no está tan mal… sólo
no puedo respirar. Y eso no me deja pensar bien… no puedo respirar, me ahogo…
pierdo perspectiva. No sé qué proceso mental me lleva a pensar que al salir de
aquí, o al entrar allá, mejore mi situación y pueda yo respirar… que no me
ahogue digamos… no lo sé. No tengo elementos, excepto los inmediatos y
coyunturales, es decir los del aquí y ahora, no los del allá y después, para
llegar a la conclusión de que allá es mejor que aquí, y que después debe ser
mejor que ahora; tal vez sea la falta de aire. Seguro es la falta de aire.
Me han alcanzado los números; un destino inexorable como
perfectamente predecible. Sólo me queda escribir sobre el asunto, con la
esperanza de que pueda yo respirar después de derramarme. Ha ocurrido
anteriormente, así que puedo intentarlo ahora. ¿Cómo sería eso? No lo sé bien;
tal vez es el efecto de repartir la infección, no quedársela uno dentro y
sacarla y ventilarla… derramarme pues. ¿Mejora mi perspectiva? Dicho sea con
honestidad, escribir no la mejora tanto como otros hábitos (malos, muy malos
hábitos por cierto) que centran el efecto vaporoso de sus impactos en la
disolución de los filtros que no permiten la perspectiva, de manera mucho más
efectiva. Pero el cántaro se resquebraja, se debilita, se llena de nada, pero
no permite que nada más entre. Pierdo piso por ganar perspectiva, digamos. Porque
al final y al principio de la historia, el hecho de que los números me han
alcanzado es inalterable.
viernes, enero 04, 2013
Me dejó perplejo...
Llegar tarde a la entrega del servicio domiciliario, le costó la vida a
un joven repartidor de pizzas en el municipio de Tetla, Tlaxcala,
a manos de una pareja que ya fue detenida por elementos de la
Procuraduría General de Justicia del Estado.
El cuerpo fue encontrado con vendajes que cubrían sus ojos y sujetaban
manos y piernas el pasado lunes cerca de un bachillerato, dos días después de
haber sido reportado por sus familiares como desaparecido. El joven murió a
consecuencia de choque hipovolémico a herida penetrante en cuello por arma
punzocortante, por lo que se inició la Averiguación Previa 21/2012/HOM-N.
Durante las pesquisas de los agentes ministeriales, fueron informados
que el hoy occiso salió a las 19:00 horas del día 6 de octubre, a entregar una
pizza a bordo de una motocicleta, tipo chopper, color rojo, al domicilio que se
ubica en calle Primero de Mayo, edificio 9, departamento "C", del
fraccionamiento La Cañada, municipio de Tetla, pero ya no regresó.
Sin embargo, en ese domicilio, los detectives fueron informados por un
sujeto, que efectivamente pidió una pizza, pero por la demora decidió
cancelarla; no obstante, al continuar con las investigaciones, el sospechoso se
puso violento e incluso golpeó a un Agente Ministerial, y acto seguido, salió
de la misma vivienda una mujer que apoyada con un palo siguió agrediendo al
detective.
Ante esta situación, los agresores fueron asegurados y remitidos a la
Agencia del Ministerio Público, donde el sujeto ofreció a los ministeriales la
motocicleta del hoy occiso, a cambio de que lo dejara ir, por lo que al existir
flagrante el delito de cohecho, fue puesto a disposición de la autoridad
competente.
Posteriormente, en su declaración ministerial, reconoció que al filo de
las 19:00 horas, su concubina pidió una pizza; sin embargo, 40 minutos
después volvió a marcar ya que el servicio no llegaba, y poco después, el hoy
inculpado realizó una tercera llamada exigiendo la comida rápida con palabras
altisonantes.
Después de las 20:20 horas, escuchó el ruido de una moto y salió a
recibir con un golpe a la altura de la cara al repartidor, y al mismo
tiempo lo introdujo al domicilio, donde apoyado por su cómplice lo arrojaron al
suelo y le propinaron puñetazos y patadas. Después de eso, lo metió a un cuarto
donde le colocó unas vendas en los ojos y lo ató de manos y pies.
Más tarde, alrededor de las 03:00 horas del siguiente día, los sujetos
sacaron al repartidor de pizzas del domicilio; sin embargo, el sujeto intentó
huir, por lo que el detenido lo hirió con un cuchillo que llevaba en sus
manos.
Poco después lo llevó a un terreno baldío donde lo hirió en repetidas
ocasiones en abdomen y cuello hasta que lo privó de la vida.
Por todo lo anterior, José 'N' de 22 años de edad, vecino del municipio
de Tetla, quedó a disposición del Agente del Ministerio Público, por el delito
de homicidio calificado en agravio de Andrés 'N' de 25 años.
En tanto, la joven fue remitida ante el fiscal especializado en
procuración de justicia para adolescentes, para que resuelva su situación
legal.
martes, octubre 06, 2009
100 años de Sanborn's

Sí, lo acepto... soy un fanático de Sanborn's; de sus enchiladas suizas, de sus meseras vestidas como la novicia rebelde, de sus molletes enmantecados, de la hora feliz y de sus pésimos cantantes que comienzan sus berridos a las siete. También, soy fanático de Sanborn's por que son distribuidores (eternos distribuidores) de la marca más emblemática de la relojería suiza para los mexicanos: Mido. En 2003, una edición de 100 por los 100, de su Commander (que cumple 50 años en este 2009) salió con la monada de estar certificados por COSC. En mi nueva distancia, que inauguro hoy, llevo en la muñeca un poquito de Sanborn's a un paraje donde (todavía) no hay uno.
martes, julio 14, 2009
Militar
Locman
J. Springs
Zenon
Orion
lunes, junio 22, 2009
¡Alarma!
miércoles, junio 17, 2009
martes, junio 09, 2009
Alcohólicos Altamente Funcionales
Abajo, un artículo (no muy bien escrito, por cierto) sobre un problema que puede ser muy común, o puede no serlo en absoluto... un problema. Una exploración a un tema, desde un punto de vista que puede ser muy tolerante, o no serlo en absoluto.
Honor a quien honor merezca... si es que lo merece...
Los alcohólicos altamente funcionales son capaces de llevar vidas respetables, incluso de alto perfil, normalmente con un hogar, una familia, empleo y amigos. Ese acto de malabarismo continúa hasta que ocurre algo terrible que revela la verdad y obliga a la personas a ingresar a un programa de tratamiento o perder todo lo que significa algo.
Los típicos alcohólicos altamente funcionales, o AAF, como los llama Benton, viven en la negación con respecto al abuso del alcohol. Colegas, pariente y amigos a menudo facultan o facilitan que continúe la conducta abusiva al negarse a reconocerla y enfrentarla directamente.
"La historia del AAF se cuenta muy rara vez", escribe Benton, "ya que no suele ser de una tragedia evidente, sino de sufrimiento silencioso.
Con base en sondeos y experiencia profesional, ella estima que casi la mitad de todos los alcohólicos son tipos altamente funcionales. El abuso puede continuar por décadas hasta y a menos que ocurra alguna crisis relacionada con el alcohol, como ser arrestado por conducir en estado de ebriedad, ser expuesto por haber hecho indeseadas propuestas de tipo sexual o que le pidan el divorcio al alcohólico cuando sus cónyuges ya no pueden tolerar el exceso de bebida.
O, como Benton, pudieran buscar ayuda luego de reconocer que sin consideración a lo que prueben, son incapaces de beber normalmente y temen que tarde o temprano su buena suerte se agotará.
Muchas personas bien conocidas han reconocido en público sus batallas en contra del alcohol e ingresaron antes que sus vidas terminaran destruidas. Entre quienes fueron mencionadas por Benton están Bett y Ford, el astronauta Buzz Aldrin, las actrices Elizabeth Taylor y Mary Tyler Moore, el actor Robin Williams, los cantantes Keith Urban y Eric Clapton, la leyenda del fútbol americano Joe Namath y el ex Presidente George W. Bush.
Sin embargo, hay millones más incluidos dentistas y médicos, catedráticos y profesores, abogados y jueces, periodistas y escritores, bomberos y directores ejecutivos de grandes empresas que trabajan por años mientras abusan del alcohol, poniendo a veces sus vidas, y las vidas de otros, en gran riesgo. Se ha sabido de cirujanos que operan con manos temblorosas, e incluso así colegas que sabían o sospechaban que la causa era el abuso de alcohol, no llegaban a enfrentar al médico al respecto. Los empleados que sospechan de un problema a menudo encubren a sus jefes. Benton hizo énfasis en que la gente en posiciones de poder a menudo termina siendo la más difícil de detectar y ayudar, debido a que tienden no estar bajo estrecha supervisión en el trabajo, se asume que son capaces de lidiar exitosamente con la presión de sus trabajos, sus altos salarios les permiten escapar de las consecuencias financieras del consumo excesivo de alcohol, y ven la bebida como su recompensa por el duro trabajo.
Como dijo en su memoria el escritor Pete Hamil, "Una vida de bebida" ("A Drinking Life"), "Si yo era capaz de funcionar, de lograr que el trabajo se hiciera, no había razón de preocuparme por la bebida. Era parte de la vida, una de las recompensas".
En algunos casos la cultura del lugar de trabajo fomenta el alcoholismo altamente funcional. En otros tiempos, el abuso de la bebida era común entre los periodistas, quienes salían por "almuerzos líquidos" y con frecuencia se reunían después del trabajo para tomar unas copas. Cuando se mezclan las vidas laboral y social, el consumo excesivo de alcohol pudiera ser considerado parte del empleo.
Un problema ulterior para identificar y conseguirles ayuda a los alcohólicos altamente funcionales es que, con frecuencia, ellos no cumplen con los criterios de abuso alcohólico según se describen en el manual de diagnóstico psiquiátrico. Tienen buenos empleos, desempeñan las tareas esperadas de la vida cotidiana y evitan las complicaciones legales.
En las propias palabras del Dr. Mark L. Willenbring del Instituto Nacional de Abuso del Alcohol y Alcoholismo en el libro de Benton: "La gente puede ser dependiente y no tener problemas de abuso ni en lo más mínimo. Son estudiantes exitosos. Son buenos padres, buenos trabajadores. Cuidan su peso. Van al gimnasio. Después vuelven a casa y beben cuatro martinis o dos botellas de vino. ¿Son alcohólicos? Por supuesto que sí".
En cuanto a sí misma, Benton dijo: "El hecho de tener logros externos me llevó tanto a mí como a otros a excusar mi consumo alcohólico y evitar clasificarme como alcohólica. Mi éxito era la máscara que ocultaba al demonio subyacente y alimentaba mi negación".
Incluso quienes reconocen que tienen un problema con el alcohol pudieran evitar buscar ayuda, debido a que lo perciben como una señal de su debilidad.
Los alcohólicos altamente funcionales están altamente capacitados para llevar vidas dobles, escribió Benton. Para el mundo exterior aparentan que llevan su vida bien y desafían el estereotipo del alcohólico vistiendo a la moda, físicamente atractivos, e incluso con elegancia. De manera similar, tienden a ocultar su consumo excesivo bebiendo solos o introduciendo furtivamente alcohol antes o después de un evento social, así como disfrazando o dando excusas por el olor etílico de su aliento.
Los alcohólicos altamente funcionales también pudieran no ser adictos al alcohol en términos físicos, dejando de beber por días o semanas sin presentar síntomas de abstinencia. Pero dependen psicológicamente del alcohol, a menudo se concentran en cuándo pueden beber de nuevo y están convencidos de que necesitan beber en ciertos ambientes. Aunado a lo anterior, es probable que experimenten lagunas, que no recuerden nada al día siguiente con respecto a una noche de bebida en abundancia, quedando solamente con una cruda como evidencia de su conducta abusiva.
"Pero, sólo porque estas personas son altamente funcionales no significa que no se estén poniendo en riesgo tanto a ellos mismos como a otros", dijo Benton en una entrevista. Bajo la influencia de cantidades excesivas de alcohol, pudieran operar vehículos motorizados o peligrosa maquinaria o tener encuentros sexuales de alto riesgo. Pudieran ser detenidos por conducir bajo la influencia del alcohol, perder importantes obligaciones profesionales o familiares, o llegar tarde al trabajo de manera constante. Asimismo, dijo Benton, "Pueden enfrentan los mismos riesgos de salud que un alcohólico de poco funcional".
CONOZCA LAS SEÑALES
-- Tienen dificultad para controlar su consumo incluso después de haber decidido que no beberán mas alcohol que una cantidad dada.
-- Se descubren pensando obsesivamente en la bebida: cuándo y dónde y con quién beberán el siguiente trago.
-- Cuando beben, se comportan de maneras que no corresponden con su ser acostumbrado en estado de sobriedad.
-- Experimentan lagunas, incapaces de recordar qué ocurrió durante una parranda de exceso alcohólico.
"No es el número de tragos lo que define al alcohólico", destacó Benton. "Es lo que te ocurre cuando estás bebiendo".
Honor a quien honor merezca... si es que lo merece...
Los alcohólicos altamente funcionales son capaces de llevar vidas respetables, incluso de alto perfil, normalmente con un hogar, una familia, empleo y amigos. Ese acto de malabarismo continúa hasta que ocurre algo terrible que revela la verdad y obliga a la personas a ingresar a un programa de tratamiento o perder todo lo que significa algo.
Los típicos alcohólicos altamente funcionales, o AAF, como los llama Benton, viven en la negación con respecto al abuso del alcohol. Colegas, pariente y amigos a menudo facultan o facilitan que continúe la conducta abusiva al negarse a reconocerla y enfrentarla directamente.
"La historia del AAF se cuenta muy rara vez", escribe Benton, "ya que no suele ser de una tragedia evidente, sino de sufrimiento silencioso.
Con base en sondeos y experiencia profesional, ella estima que casi la mitad de todos los alcohólicos son tipos altamente funcionales. El abuso puede continuar por décadas hasta y a menos que ocurra alguna crisis relacionada con el alcohol, como ser arrestado por conducir en estado de ebriedad, ser expuesto por haber hecho indeseadas propuestas de tipo sexual o que le pidan el divorcio al alcohólico cuando sus cónyuges ya no pueden tolerar el exceso de bebida.
O, como Benton, pudieran buscar ayuda luego de reconocer que sin consideración a lo que prueben, son incapaces de beber normalmente y temen que tarde o temprano su buena suerte se agotará.
Muchas personas bien conocidas han reconocido en público sus batallas en contra del alcohol e ingresaron antes que sus vidas terminaran destruidas. Entre quienes fueron mencionadas por Benton están Bett y Ford, el astronauta Buzz Aldrin, las actrices Elizabeth Taylor y Mary Tyler Moore, el actor Robin Williams, los cantantes Keith Urban y Eric Clapton, la leyenda del fútbol americano Joe Namath y el ex Presidente George W. Bush.
Sin embargo, hay millones más incluidos dentistas y médicos, catedráticos y profesores, abogados y jueces, periodistas y escritores, bomberos y directores ejecutivos de grandes empresas que trabajan por años mientras abusan del alcohol, poniendo a veces sus vidas, y las vidas de otros, en gran riesgo. Se ha sabido de cirujanos que operan con manos temblorosas, e incluso así colegas que sabían o sospechaban que la causa era el abuso de alcohol, no llegaban a enfrentar al médico al respecto. Los empleados que sospechan de un problema a menudo encubren a sus jefes. Benton hizo énfasis en que la gente en posiciones de poder a menudo termina siendo la más difícil de detectar y ayudar, debido a que tienden no estar bajo estrecha supervisión en el trabajo, se asume que son capaces de lidiar exitosamente con la presión de sus trabajos, sus altos salarios les permiten escapar de las consecuencias financieras del consumo excesivo de alcohol, y ven la bebida como su recompensa por el duro trabajo.
Como dijo en su memoria el escritor Pete Hamil, "Una vida de bebida" ("A Drinking Life"), "Si yo era capaz de funcionar, de lograr que el trabajo se hiciera, no había razón de preocuparme por la bebida. Era parte de la vida, una de las recompensas".
En algunos casos la cultura del lugar de trabajo fomenta el alcoholismo altamente funcional. En otros tiempos, el abuso de la bebida era común entre los periodistas, quienes salían por "almuerzos líquidos" y con frecuencia se reunían después del trabajo para tomar unas copas. Cuando se mezclan las vidas laboral y social, el consumo excesivo de alcohol pudiera ser considerado parte del empleo.
Un problema ulterior para identificar y conseguirles ayuda a los alcohólicos altamente funcionales es que, con frecuencia, ellos no cumplen con los criterios de abuso alcohólico según se describen en el manual de diagnóstico psiquiátrico. Tienen buenos empleos, desempeñan las tareas esperadas de la vida cotidiana y evitan las complicaciones legales.
En las propias palabras del Dr. Mark L. Willenbring del Instituto Nacional de Abuso del Alcohol y Alcoholismo en el libro de Benton: "La gente puede ser dependiente y no tener problemas de abuso ni en lo más mínimo. Son estudiantes exitosos. Son buenos padres, buenos trabajadores. Cuidan su peso. Van al gimnasio. Después vuelven a casa y beben cuatro martinis o dos botellas de vino. ¿Son alcohólicos? Por supuesto que sí".
En cuanto a sí misma, Benton dijo: "El hecho de tener logros externos me llevó tanto a mí como a otros a excusar mi consumo alcohólico y evitar clasificarme como alcohólica. Mi éxito era la máscara que ocultaba al demonio subyacente y alimentaba mi negación".
Incluso quienes reconocen que tienen un problema con el alcohol pudieran evitar buscar ayuda, debido a que lo perciben como una señal de su debilidad.
Los alcohólicos altamente funcionales están altamente capacitados para llevar vidas dobles, escribió Benton. Para el mundo exterior aparentan que llevan su vida bien y desafían el estereotipo del alcohólico vistiendo a la moda, físicamente atractivos, e incluso con elegancia. De manera similar, tienden a ocultar su consumo excesivo bebiendo solos o introduciendo furtivamente alcohol antes o después de un evento social, así como disfrazando o dando excusas por el olor etílico de su aliento.
Los alcohólicos altamente funcionales también pudieran no ser adictos al alcohol en términos físicos, dejando de beber por días o semanas sin presentar síntomas de abstinencia. Pero dependen psicológicamente del alcohol, a menudo se concentran en cuándo pueden beber de nuevo y están convencidos de que necesitan beber en ciertos ambientes. Aunado a lo anterior, es probable que experimenten lagunas, que no recuerden nada al día siguiente con respecto a una noche de bebida en abundancia, quedando solamente con una cruda como evidencia de su conducta abusiva.
"Pero, sólo porque estas personas son altamente funcionales no significa que no se estén poniendo en riesgo tanto a ellos mismos como a otros", dijo Benton en una entrevista. Bajo la influencia de cantidades excesivas de alcohol, pudieran operar vehículos motorizados o peligrosa maquinaria o tener encuentros sexuales de alto riesgo. Pudieran ser detenidos por conducir bajo la influencia del alcohol, perder importantes obligaciones profesionales o familiares, o llegar tarde al trabajo de manera constante. Asimismo, dijo Benton, "Pueden enfrentan los mismos riesgos de salud que un alcohólico de poco funcional".
CONOZCA LAS SEÑALES
-- Tienen dificultad para controlar su consumo incluso después de haber decidido que no beberán mas alcohol que una cantidad dada.
-- Se descubren pensando obsesivamente en la bebida: cuándo y dónde y con quién beberán el siguiente trago.
-- Cuando beben, se comportan de maneras que no corresponden con su ser acostumbrado en estado de sobriedad.
-- Experimentan lagunas, incapaces de recordar qué ocurrió durante una parranda de exceso alcohólico.
"No es el número de tragos lo que define al alcohólico", destacó Benton. "Es lo que te ocurre cuando estás bebiendo".
La crisis semestral... (¡eureka!)
lunes, febrero 09, 2009
Oris
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